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¡AUXILIOS, LA DICTADURA REGRESA Y EL SILENCIO NO ES CIERTAMENTE UNA OPTCION!

Por Edmonde Supplice Beauzile

Presidente del Partido Fusión Sociales Demócratas Haitianos (PFSDH/FUSION)

He nacido y crecido bajo la dictadura de los Duvalier. Mi encargo político es una consecuencia de aversión o disgusto por los regímenes autoritarios y las violaciones sistemáticos de la norma de derecho en general y de los derechos de una persona en particular.  Es por eso que me une a un partido social-democrático, le PANPRA ha aliado con otros partidos democráticos compartiendo los mismos valores para crear el Partido Fusión Sociales- demócratas Haitianos. (PFSDH/FUSION)

 Muchos son haitianas y haitianos que han dedicado su vida en la lucha por el establecimiento de una democracia funcional en nuestro país.  Es cierto que la democracia no es un estado que le ha alcanzado de una vez por todas.  Es una Construcción permanente, una lucha continua para la perseverancia de nuestros derechos fundamentales y para la organización de vivir junto basado sobre reglas comunes unánimemente aceptadas.  ¿Quién hubiera dicho, treinta y cuatro años después de la caída de la casa de Duvalier, aun tendríamos para vencernos contra los intentos dictatoriales de un jefe de estado?

Pobre nosotros, es que estamos comenzando ahora a vivir. Ese Presidente de la República, disfrutando de la falta de supervisión o del cansancio de la opinión pública construyó a lo largo de su mandato un ambiente favorable a la realización de sus intenciones dictatoriales.  En diversas ocasiones, el partido que tengo el honor de dirigir a lanzado el sonido de alarma a los apropiadores de este gobierno autocrático.  Desafortunadamente predicamos en el desierto y nuestras advertencias no han sido suficientes para sensibilizar sobre los riegos que han hecho correr nuestra democracia en construcción, las libertades de ese Presidente que está tomado sistemáticamente con la Constitución y las leyes de la República. 

Después su elección, el debería entrar en función de inmediato para el año del 2017, pero sabiendo que el mandado fue sensato haber comenzado el 7 de febrero del 2016, año de la elección, él ha deliberadamente escogido de violar la letra y el espíritu de la Constitución y de la ley electoral esperando el 7 de febrero del 2017 para juramentar. Haciendo esto, él sabía efectivamente que iba a desatascarse a esta crisis institucional que atraviesa actualmente el país.

Llegando al poder él sabía que el pueblo haitiano, adoptando la constitución de 1987, ha exigido que en medio y al final de cada legislatura, una tercera parte de los Senadores regresen ante los electores.  Esta exigencia constitucional no es negociable, porque claramente es la voluntad expresada del pueblo soberano.  Depreciando una vez más el espíritu y la letra de la Constitución en octubre de 2017, él ha deliberadamente escogido de privar a las haitianas y haitianos de su derecho fundamental de votar para renovar la tercera parte de los Senadores.

Abochornado de ataque él reincide doblemente en 2019 negando una vez más a las ciudadanas y ciudadanos la posibilidad de disfrutar libremente de su derecho al voto, tomando ninguna disposición para garantizar las elecciones para el reemplazo de un segundo término del senado y la renovación del conjunto de la cámara de los Representantes.  Haciendo esto, cerró el circuito y logra su objetivo sería obviamente destruir nuestras instituciones democráticas y darse los lujos para dirigir a nuestro país según su voluntad y su deseo, sin dar explicaciones a nadie.

Continuando con la implementación de su macabro plan, ese Presidente se atrevió o en su indecencia de disfrutar públicamente el logro de su golpe contra el parlamento.  El anunció frente a las cámaras que iba aprovechar de la ausencia de los legisladores para poner en marcha su plan a nuestro arsenal jurídico, persuadido que nosotros, ciudadanas y ciudadanos haitianos íbamos aceptar sin decir una palabra dejarlo gobernar por decreto durante dos largos años.   Cosa dicha, cosa hecha. 

Desde algunas semanas llueven decretos, unos más cuestionables que otros.   Bajo la era de Duvalier, este mismo ha hecho inscribir en nuestra Constitución que durante las vacaciones parlamentarias, tenía legalmente el derecho de legislar.  Y el parlamento al fin de cada sesión votaba una resolución en ese sentido.  Incluso el dictador que el pueblo haitiano destituyó tenía la decencia de salvaguardar las apariencias de cierta legalidad.

El PFSDH/FUSION cree que es indispensable que hagamos un serio debate sobre estas violaciones repetitivas de nuestra carta fundamental por este Presidente que ha jurado respetarla y hacerla respectada.  El artículo 150 de la Constitución es formal y sin equivocación, un Presidente de la república no tiene   otros poderes que estos que le atribuya la dicha Constitución.  En ninguna parte, absolutamente en ninguna de la Constitución no otorga a ese Presidente el derecho transformarse en legislador ni de gobernar por decreto.  Entonces, tenemos perfectamente el derecho de contestar la validez de esta plétora de decretos recientemente publicadas en el periódico oficial LE MONSIEUR.  Los juristas consecuentes del país deben tomar postura sobre el tema y comprometerse a defender el principio de su inexistencia en derecho positivo haitiano, de su nulidad absoluto y de su inaplicabilidad frente a las jurisdicciones o estos textos serían invocados.

El argumento sacado del hecho que muchos decretos actualmente vigentes han sido adoptados durante la transición por la administración Alexandre/Latortue, no puede servir de justificación por pretensiones legislativas del poder actual.  Comparación no es razón.  El Presidente provisional ni el Primer Ministro entonces no tenían voluntariamente que cometer sabotaje a la institución parlamentaria, como ha hecho ese Presidente.  De ninguna manera se puede acusar al gobierno de transición haber buscado maliciosamente a beneficiar de su propio error, como el caso de este Presidente.  De otros modos todos los decretos adoptados durante la transición que apuntan sistemáticamente al Consenso de transición Política comúnmente llamado Acuerdo Del Cuatro De Abril De 2004.  Este Presidente no puede prevalecerse de ningún acuerdo político y menos de cualquier consenso.

 De lo contrario, su obstinación a querer prolongar mandato hasta 2022 ha hecho fracasar todas las tentativas emprendidas por la oposición en este sentido.

Si el pueblo haitiano no toma todas las medidas necesarias para parar las incompetencias dictatoriales de ese Presidente, nuevamente se embellece tratar ir más allá con su plan macabro.  El anunció públicamente que tiene la intención de poner al zafacón la Constitución sobre la cual ha jurado para poder editar una nueva a su medida, en la cual el podrá dedicar sus intenciones dictatoriales.   Absolutamente, él no tiene derecho de tocar unilateralmente a la Constitución (Ley Madre) y el pueblo haitiano no debe tolerarlo.  Los ánimos recibidos de parte de algunos funcionarios internacionales y extranjeros hasta aquí han querido siempre imponer a nuestro país una democracia barata, no sabrían hacernos bajar los brazos ni dejar el campo libre a un dictador inepto mismo apoyado por cierta comunidad internacional.

Para combatir toda intención de volver contra las prácticas dictatoriales, es indispensable infundir en la sociedad haitiana a todos los niveles y particularmente en las esferas de dirigentes una cultura de respeto de la norma y de derecho.  Estos son libertades que permitimos a nuestros dirigentes de tomar con la ley y acomodos que aceptemos fácilmente que mantienen la inestabilidad política.  Esta manera de hacer creer a la gente que debemos cambiar la Constitución porque nunca hemos querido aplicarla en todo su rigor.

Frente a tales desafíos, ciertos han decididos a guardar silencio contemplando que todas las promesas de ese Presidente están hasta este momento reveladas y resulta ser mentiras que nunca ha tenido seguimiento.  Pero la situacion está demasiada grave para nuestras contiendas dejarla por hecho como milagro.  Los bandidos buscados por la justica se unen con la bendición de los poderes públicos.   Ellos constituyen una nueva milicia que tiene la misión de continuar perpetrar masacres con la ayuda de fuerzas policiacas.   (Ver relaciones abrumadoras del RNDDH y del FJKL.)  Los criminales notorios, los violadores, los secuestradores obtienen el respaldo presidencial. La moneda nacional sigue bajando de valor, los productos de primera necesidad están menos accesibles a los más desventajados.  Más de cuatro millones y medio de compatriotas que viven por debajo de límite de la pobreza, están amenazados por el hambre.  La gestión cuestionable de la pandemia de la Covid-19 queda como una amenaza seria.  Y la liste podrá extenderse de una y otra vez no, definitivamente el silencio no sabría ser una opción.

A mis compatriotas que viven esta crisis en silencio, quiero decir que el tiempo ha pasado que cualquier cosa cambia en nuestro país.  Este cambio no se hará soló.  Debe haber una participación de todos y de cada uno.  El verdadero poder es usted, el verdadero poder es nosotros sin excepción: organizaciones políticas que militan por la democracia, sectores organizados de la sociedad civil, jóvenes y adolescentes, mujeres, obreros, campesinos, compatriotas de la diáspora.  El verdadero poder no es este pequeño grupo de ineptos brujos que giran alrededor y que pretenden aferrarse hacia y en contra todo a sus pequeños privilegios sin consideración por el pueblo haitiano y sus sufrimientos diarios.  Junto podemos bloquear el camino a esta dictadura que quieren imponernos abiertamente.  Junto podemos cambiar las cosas.

                                                                     Puerto Príncipe, el 01 de julio de 2020

 «Dia D-221»

Edmonde Supplice Beauzile, Présidente

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